martes, 15 de mayo de 2012

El cuerpo comenzó a dar señales del dolor....del dolor espiritual, profundo, difícil de transmitir. Cualquier intento de transmisión de ese dolor se callaba con un " y si no son tus padres, qué? no te quieren como si lo fueras? ellos te dieron todo!, ellos son buenos...ellos son generosos...ellos, ellos, ellos....." pero yo hablaba de mí.......yo hablaba de mí.......
No los culpo, pero para mí fue un calvario. Cada amigo de la familia, cada pariente que visité se aferró casi como una condena a ese Secreto, a eso de lo cual no se habla, al honor que hacía callar aquéllo que nunca se había pactado, pero que era por todos sabido y conocido. Otro dolor....si es verdad lo que pienso, todas estas personas saben más de mí que yo misma? era una pregunta recurrente, mi cabeza no daba tregua, y mi energía caía y se levantaba. A veces pienso en todo lo que hice desde ese momento y me dan ganas de abrazarme....Yo siempre supe muy bien que si esos padres no eran biològicos, eso no haría que dejase de amarlos, respetarlos y reconocerlos, pero creo que ellos mismos y el resto del planeta sí lo dudó.
Será por eso que se aferraron a la idea de mantener el secreto a pesar de todo...
Muchos me preguntan cómo me enteré...
Yo digo que la fuerza de la sangre me llamó. Sin ninguna razón mi cuerpo y mi mente se confabularon, las fobias y otras yerbas comenzaron a limitarme y a hacerme sufrir cada mañana de mi vida.
Por suerte nunca tuve tendencia a deprimirme, al contrario....sacaba fuerzas de donde no había....pero sufrir sufría y mucho....
En ese proceso, llegó el momento del psicoanálisis...era el comienzo de una gran investigación sobre mí misma, sobre el todavía pequeño mundo que me rodeaba, era un despertar un poco intempestivo y hostil, pero un despertar al fin.
Y despertar....siempre es bueno y prometedor....